Del chat suelto a un sistema propio: criterio para trabajar con IA, el entorno a fondo y el Project de tu área armado en la sesión.
Qué esperar del taller y las reglas para que una sesión de 200 personas funcione.
Cinco acuerdos para que una sesión presencial de 200 personas avance sin frenarse.
Ahí vas a encontrar las presentaciones y todo lo que necesitas para desarrollar las sesiones 1 y 2. Trae tu laptop con tu cuenta activa.
Si algo no queda claro, levanta la mano y lo resolvemos en el momento. Las dudas más largas las vemos al cierre.
La última actividad antes del cierre: ahí sí levantas la mano y respondemos todo.
Durante la demo el equipo se acerca a las computadoras para apoyar uno a uno.
Qué delegar, qué modelo abrir, cómo cuidar tu consumo y cómo pedir bien.
El salto de productividad no está en pedirle más cosas, sino en dejar de producir y pasar a auditar. Auditar toma minutos; rehacer toma horas.
Claude produce el borrador. La firma, la revisión y la responsabilidad siguen siendo tuyas.
Pide de dónde salió cada dato y contrasta dos cifras al azar.
Pregúntale qué no pudo confirmar. Sin origen, ese dato no se usa.
Los lineamientos de Interbank lo definen. Ante la duda, anonimiza.
Si le pides enviar un correo, tú lo lees antes.
Empiezas siempre en Sonnet — el modelo que elijas queda fijo hasta que tú lo cambies.
Predeterminado. Para casi todo.
Solo si el problema es difícil o el nivel alto ya falló.
El consumo no se controla usando menos, sino eligiendo mejor lo que le mandas.
El mismo contenido en texto plano consume hasta un 60% menos tokens que el PDF original.
Si lo cambiaste una vez, sigue ahí.
El máximo esfuerzo es para problemas realmente complejos.
Lo que quieras que persista entre chats va en el Project.
Una hoja, no las quince. Y el contexto que repites va en el Project, no pegado en cada mensaje.
Quién quiero que sea. «Eres analista de riesgo operativo de un banco peruano.»
Qué necesita saber. Para quién es, en qué momento, con qué restricciones.
Qué tiene que hacer, en concreto y descompuesto.
Cómo lo quiero: tabla, lista, correo, número de secciones.
Cuándo está bien hecho. Es el que casi nadie escribe y el que permite auditar.
La skill «armador de prompts» convierte un pedido vago en uno completo: te pregunta lo que falta hasta dejarlo listo.
Recorrido en vivo por lo que tienes habilitado y cómo se mueve cada pieza.
La conversación y la selección de modelo. Ahí ocurre la mayor parte del trabajo diario.
El contexto de tu área, disponible en cualquier chat que abras dentro de él.
Recetas guardadas para tareas que se repiten, compartibles con todo el equipo.
Microsoft 365: correo, OneDrive y SharePoint, con tus mismos permisos.
Presentaciones, one-pagers y piezas visuales alineadas a la marca.
La extensión que trabaja sobre la página que tienes abierta: investiga y ejecuta.
Convierte una tarea que repites cada semana en un procedimiento reutilizable y compartible.
Una Skill es una receta guardada: «cada vez que te pida esto, hazlo así, con estos pasos y este formato». La escribes una vez y la usas siempre.
Toma las notas crudas de la sesión y devuelve acuerdos, responsables y plazos, siempre con la misma estructura.
Cruza un caso con la normativa vigente y marca las excepciones, indicando qué punto incumple cada una.
Explica en lenguaje simple la diferencia entre dos productos — tasas, plazos y condiciones — lista para usar frente al cliente.
Convierte el reporte crudo en causa, impacto, acciones tomadas y pendientes, listo para escalar.
Arma el perfil completo — funciones, requisitos y competencias — con el tono y la estructura que usa el banco, listo para publicar.
Redacta el análisis del informe mensual a partir de los hallazgos, en máximo 200 palabras.
Si tu tarea cumple con los 3, ya tienes tu próxima Skill.
La haces al menos una vez al mes. Si es una sola vez, no vale la pena escribirla.
Alguien espera que el resultado se vea de una manera concreta.
Hoy la rehaces cada vez y cada vez sale un poco distinta.
Qué hace, en pocas palabras, y cuándo debe activarse.
El procedimiento que sigues hoy, en orden.
Tabla, lista, correo, con qué secciones.
Qué debe hacer siempre y qué no debe hacer nunca.
Una ejecución de prueba y, si funciona, la comparte tu equipo.
Tus documentos y tu correo, disponibles sin descargar ni volver a subir nada.
El conector no abre puertas nuevas: usa exactamente los permisos que ya tienes.
La extensión trabaja sobre la página que tienes abierta, con las reglas de uso que eso exige.
Entra a las aplicaciones que ya usas, encuentra lo que necesitas y actúa — sin que tú saltes entre pestañas.
«Busca el último correo que le mandé a Diego y envíaselo por WhatsApp.»
Entra a tu correo, encuentra el mensaje, abre WhatsApp Web, ubica el contacto y lo envía.
Confirma el envío y levanta las alertas: verifica el contacto, ojo con la información del cliente.
Que pueda ejecutar no significa que tú te desentiendas. Todo lo que hace sale a tu nombre.
Mismo caso que acabas de ver: Claude en Chrome investigó tasas reales, comparando fuentes oficiales.
Le pedimos que navegue las páginas oficiales de ambos bancos y compare la TEA por tarjeta.
Repasamos aquí la sesión ya resuelta: qué preguntó, por dónde navegó y qué encontró.
Segundo caso ya resuelto: otro competidor, la misma lógica de navegar y verificar antes de concluir.
Le pedimos un análisis competitivo paso a paso, dejando registro de cada página que revisó.
Repasamos aquí la sesión ya resuelta: qué preguntó, por dónde navegó y qué encontró.
Es la función más potente que tienes habilitada, y por eso la que exige más criterio.
Revisar, buscar, sintetizar, preparar y ejecutar lo que ya harías tú.
La extensión ve lo que hay en pantalla: no la actives sobre información que no debería salir.
Revisa cada permiso que concedes y a qué sitio se lo estás dando.
Si le pides que mande un correo y lo manda, ese correo es tuyo.
La caja de herramientas que llenas una vez y queda al alcance de cualquier chat que abras.
Escribes el contexto una vez y lo cobras todos los días.
Escribes una vez y lo cobras todos los días.
Qué hace, cómo opera, cuántos colaboradores son y quién es tu jefe.
Misión y visión, el embudo comercial y cómo se conecta tu área con el resto.
Plantillas, glosario de siglas, políticas y los documentos que usas siempre.
Nómbralo «Mi área · [tu área]» y escribe en tres líneas qué hace y para quién trabaja.
Quién eres, cómo quieres que te responda, qué formato usar y qué no hacer nunca.
Trae dos documentos que ya existan en tu carpeta y agrégalos como contexto.
Elige una tarea semanal, escríbela como Skill y ejecútala dentro del Project.
Nadie sale de esta sesión sin su Project creado. Si te trabas en un paso, el equipo se acerca a tu puesto — lo importante es llegar al final con tu Project funcionando.
El research de innovación y oportunidades frente a otro banco — features, beneficios y tasas que Interbank no tiene hoy.
Defines qué comparar, dónde buscar y cómo quieres el resultado — igual que cualquier otra Skill.
En vez de reescribir el prompt cada vez, la llamas con «/skill» + el nombre del banco.
Mismo análisis, otro competidor — sin tocar el resto del prompt.
/skill revolut o /skill bank of america — activan el mismo research completo de innovación y oportunidades, solo cambia el banco.
El Project que acabas de construir es exactamente lo que vamos a usar en la Sesión 2. No lo borres.
Un Project de tu área, con instrucciones y contexto real adentro.
Tu primera Skill escrita, probada y lista para compartir.
Correo y OneDrive conectados a través de Microsoft 365.
Criterio de modelo, de consumo y de uso responsable.
En la Sesión 2 ese Project deja de ser una carpeta y empieza a producir entregables.